Supongo que lo bonito de todas estas prisas, del estrés, del consumo excesivo y a veces innecesario, es regalar alguna que otra sonrisa y un poco de ilusión. Quizás seas la primera persona con la que he buscado un momento de tranquilidad para hacerle un regalo. Tratando de descifrar ese gran enigma que dices ser y de buscar algo especial que pueda acercarme un poco más a la solución de este acertijo.
Te regalo mis ganas de quedarme y la promesa de que no me iré sin un buen motivo. Si aún queda algo más de magia espero que la vida te de el coraje necesario para cerrar aquellas puertas tras las que se esconden los monstruos que muchas noches no te dejan dormir. La confianza y la seguridad que pocas personas pueden darte para que hables sin miedo de las cosas que te duelen, con la certera convicción de que nada es más importante que ayudarte. Que tengas suerte pero, sobre todo, que tengas éxito.
Aunque sin duda los mejores regalos no te los daré yo, ni ninguna otra persona. Esos regalos solo pueden venir de ti misma. Quierete. Sigue luchando por aquellas metas que quieres conseguir. Aprende del pasado. Disfruta del presente y construye un buen futuro. Confía en ti. Perdonate y sobre todo cuídate.
¿Y para mí? Para mí, si no es mucho pedir, espero que la vida me siga sorprendiendo de vez en cuando con personas que me contagien su risa. De esas capaces de ver en un simple comentario que eres alguien que tiene algo que ofrecer. De esas que se paran a conocerte y te impulsan a querer conocerlas..
Y por último para quitarle un poco de credibilidad.... JAJAJJAJJAJAJAJA