Por desgracia para la mayoría de personas lo que voy a relatar a continuación les resultará familiar y la minoría restante, acabará por entenderlo en algún momento de su vida. Hablo de ese mazazo que te da la vida cuando sin estar lo suficientemente preparado te quitan a una persona de tu vida para siempre y, créeme, nunca se está preparado para eso. Una de mis películas favoritas describe este sentimiento de una manera que siempre me ha fascinado diciendo que la muerte de un ser querido "Es como subir a oscuras las escaleras hacia tu dormitorio y pensar que hay un peldaño más. El pie cae y hay un horrible instante de oscura sorpresa."
De todas formas con esto que escribo no pretendo describir lo que se siente porque, aprovechando que estoy haciendo referencia a esta maravillosa película: "Si alguna vez habéis perdido a alguien muy importante para vosotros entonces ya sabéis lo que se siente y si no, no os lo podéis ni imaginar." Lo que realmente pretendo es transmitir una mínima parte de lo que aprendí cuando perdí a una de las personas más grandes de mi vida.
De ella aprendí que lo más importante de todo es luchar por las personas que te importan, que el sentido de la vida se esconde en atesorar los pequeños momentos que compartimos porque puede que mañana ya no puedas crear otro nuevo. Aprendí que cuando llueve, cuando la vida te puede, cuando todo sale mal la solución siempre es cantar. Que nunca hay que perder la sonrisa, que nunca hay que quejarse. Si un día no tienes fuerzas, no seas tonta y cógelas, están sobre la mesa.
Comprendí que querer realmente a alguien significa decir "márchate" cuando a esa persona ya no le hace bien quedarse. Me di cuenta de que no todo el mundo sabe estar en momentos así y no por ello quiere decir que te apoyen menos. Esto me enseñó a reconstruirme, a sobreponerme y a ser más tolerante. Aunque he de admitir que esto último me ha llevado un poco más de tiempo.
Pero sobre todo si algo he sacado en claro de esta lección es que cada paso que des en la vida tiene que ir dirigido a ser esa persona que esperaban de ti. No dejes de luchar, pase lo que pase. Si echas de menos a alguien, ve a buscarlo. Díselo. Haz en cada momento lo que sientas. Comparte tu tiempo con quien sientas que tienes que compartirlo. Equivócate si es necesario, hay personas por las que vale la pena hacerlo. Es la única manera de vivir tu vida sin tener que arrepentirte mañana. Haz de ti tu mejor versión como solo esa persona sabía hacerlo. Corrige tu errores, asúmelos y sigue intentando aquello que no pudiste conseguir ayer.
Sólo así comprenderás que la suerte de la vida no está en los números de una ruleta, que la chispa de vivir te la dan esos momentos que te quedas para siempre. Suerte es tener a esas personas que cuidan de nosotros todos los días y que muchas veces lo damos por obvio. Suerte es volver a buscar a una persona y que te reciba con los brazos abiertos.
Comprendí que querer realmente a alguien significa decir "márchate" cuando a esa persona ya no le hace bien quedarse. Me di cuenta de que no todo el mundo sabe estar en momentos así y no por ello quiere decir que te apoyen menos. Esto me enseñó a reconstruirme, a sobreponerme y a ser más tolerante. Aunque he de admitir que esto último me ha llevado un poco más de tiempo.
Pero sobre todo si algo he sacado en claro de esta lección es que cada paso que des en la vida tiene que ir dirigido a ser esa persona que esperaban de ti. No dejes de luchar, pase lo que pase. Si echas de menos a alguien, ve a buscarlo. Díselo. Haz en cada momento lo que sientas. Comparte tu tiempo con quien sientas que tienes que compartirlo. Equivócate si es necesario, hay personas por las que vale la pena hacerlo. Es la única manera de vivir tu vida sin tener que arrepentirte mañana. Haz de ti tu mejor versión como solo esa persona sabía hacerlo. Corrige tu errores, asúmelos y sigue intentando aquello que no pudiste conseguir ayer.
Sólo así comprenderás que la suerte de la vida no está en los números de una ruleta, que la chispa de vivir te la dan esos momentos que te quedas para siempre. Suerte es tener a esas personas que cuidan de nosotros todos los días y que muchas veces lo damos por obvio. Suerte es volver a buscar a una persona y que te reciba con los brazos abiertos.
Gracias por enseñarme a valorar lo que realmente merece la pena, por quererme y por hacerte querer tanto. Por darme fuerzas siempre. Por creer en mí. Por hacerme feliz con tan poquito. Por tus momentos. Por tus palabras y por todas las cosas que nunca me dijiste pero que me demostrabas a diario. Por tus sonrisas. Por tus comidas. Por enseñarme lo que significa ser familia. Por darme ganas de mejorar cada día. Por ser un ejemplo a seguir. Por tener el corazón más noble en el que he estado jamás. Por haberme cuidado cuando era pequeña y cuando crecí. Por tu energía y ese buen rollo que siempre transmitías. Yo jamás necesité pedirte nada, porque todo me lo diste.
365 días y te sigo echando de menos como si fuera el primero.
"Porque fuiste y has sido la chispa que me ha hecho vivir."
