Hoy, es la noche de San Juan. Noche de deseos, de sueños, pero también de cenizas. Es realmente duro echar el cerrojo a algo a lo que le hemos abierto las puertas de par en par. No obstante, lo importante son los sueños que tiramos al fuego, los que esperamos que se cumplan. Que se aviven como el papel aviva las llamas de todas las hogueras de la playa y que, a diferencia de estas, no se apaguen al llegar el día.
Y son tantos los sueños que se han cumplido. Son tantas las personas que hacen que cada día siga adelante a pesar de sentir que a veces soy cenizas. Esas personas que tienen chispa, que prenden tu sonrisa con insultante facilidad. Son ellos los sueños hechos realidad de esta playa desierta y a la vez tan concurrida. Y pienso que sería capaz de poner la mano en el fuego por todos ellos. Y sé que si me quemo se quedarán hasta que las quemaduras cicatricen.
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