Quien me conozca sabrá que estuve, estoy o estaré ahí. Es posible que alguna vez falle, pero me dejaré la piel para que no sea así. A fin de cuentas, esto es lo que importa: lo que saben los que me conocen. Esas personas que te conocen realmente y qué cosas son las que te impulsan a seguir.
Es curioso, porque incluso uno mismo se olvida a veces de cuales son esas cosas que te hacen dar un paso más, ese motor que nos propulsa sin importar cuantos obstáculos tengamos en nuestra vida. He perdido la noción del tiempo en los últimos meses, tratando de recordar que fuerza sobrehumana me ha hecho estar aquí ahora mismo y, al final, me ha salido una lista de cosas mucho más larga de lo que pensaba.
Me ha hecho seguir adelante el humor de mi abuela o su cara de enfadada cuando le decimos algo que no le gusta, su alegría al verme y sobretodo su cariño. Cuando coge mi mano siento que sería capaz de levantarme de la mayor de mis caídas. Me hace seguir su agradecimiento por cuidarla y sus palabras de orgullo cuando le digo que estoy terminando mis estudios en la universidad. Sé que en este motor es una pieza fundamental.
La siguiente pieza es muy pequeña, pero sin duda las cosas funcionan mucho mejor desde que está aquí. Recuerdo cuando la casa se me venía encima, hacía un trayecto de más de una hora solo para pasar una tarde con ella. Porque siempre me ha hecho sentir la persona más especial del mundo cuando dice "eres mi tía más preferida de todas", porque no puede hacerme reír más cuando coge una carrerilla de doscientos metros para darme un abrazo. Me encanta cuando habla como si tuviera cincuenta años y cuando se pasa horas y horas contándome tonterías por teléfono. Hace que parezca fácil hacerme feliz.
Las otras dos mujeres de mi vida son las que han hecho que no me salga del camino y las que le ha tocado el papel no tan bonito. Son responsables de muchas de las broncas que me han caído pero son también quienes han hecho de mí una persona con metas y principios. Mi madre y mi segunda madre (mi hermana) que nunca han dejado de recordarme hasta donde puedo llegar y de lo que soy capaz. Siempre han confiado en mis capacidades, incluso cuando yo misma no lo hice.
La última pieza de este puzzle, no podía ser otra que ese ser insoportable que me ha acompañado estos últimos cuatro años de mi vida. Ha estado en las buenas pero también en las malas. "Porque tú si que has estado en las malas de verdad". Sus payasadas en los momentos tristes me hacen olvidar los problemas y, cuando es necesario, me hace volver a la realidad diciéndome las verdades que nadie fue capaz de decirme. Me hizo seguir adelante a ritmo de "March on". Me hizo entender "donde viven los monstruos". Poco más puedo decir. Extrapola, que siempre se te dio bien.
Existen muchísimas piezas más, piezas que me hicieron seguir en el pasado y que simplemente dejaron de funcionar. Piezas que llevan aquí toda la vida. Pequeños tornillos. Grandes engranajes. Si estoy aquí y si soy quien soy es gracias a cada uno de ellos. De ustedes.
Sois y habéis sido siempre mi motor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario