lunes, 4 de marzo de 2013

Sorpresas inesperadas..!*


Es curioso como en la vida cometemos los mismos pequeños errores. Llegamos tarde porque pensamos que esos 5 minutos más que vamos a utilizar para seguir durmiendo no nos hacen falta. Dejamos escapar pequeños amores de verano porque no queremos despedirnos. Nos privamos de conocer a muchas personas por vanos prejuicios que nos condicionan. Nos damos la vuelta para buscar el móvil, las llaves… Pero no para pedir perdón. Es justo eso lo que hace la vida interesante. Cruzarte con alguien que en realidad no es como tú pensabas. Que te sorprende. Que se gana tu confianza en un simple pestañeo. Ese tipo de sorpresas que supera con creces los malos tragos que da la vida.

Esos momentos sin aliento, momentos de silencio. Entonces, respiras. Sientes como el aire llena tus pulmones. Primer trago. Segundo trago. Sabor amargo que inunda todas y cada una de mis papilas gustativas. Pero sigues bebiendo, porque hay que afrontar los malos momentos. Porque cada sorbo nos acerca un poco más a la salida de ese bar tan parecido a la vida. Y aunque parezca imposible, llega un momento en el que empiezas a ver el fondo del vaso. Que el mal trago se acaba. Después de haber pasado eso, nos damos cuenta que tampoco ha sido para tanto. ¿Por qué? Porque levantamos la vista y nos damos cuenta de que no estamos solos. De que siempre hay alguien sentado a tu lado, esperando a que todo pase para poder llevarte a casa.

Sonríes. Lloras. Recuerdas. Porque si algo queda de los malos momentos esa horrible cicatriz. Cicatrices que duelen cuando cambia el tiempo. Pero te recuperas. Luchas. Corres. Hablas. Escuchas. Ríes. Encuentras tu camino, tu motor. Incluso vuelves a cantar en la ducha, igual de mal, pero cantas. Y recuperas todo aquello que habías perdido: El amor, la amistad, las ganas, la alegría, las ganas de seguir. Lo que sea. Con las mismas personas, con otras diferentes. Lo importante es que a pesar de todos esos errores cada día la vida vuelve a sorprenderte…

Te sorprende que aunque un día se acabe, otro nuevo vuelva a empezar. Te sorprende encontrar un motivo para seguir un día más. Te sorprende un desconocido por la calle regalándote una sonrisa. Te sorprende darte cuenta un día que has llegado más lejos de lo que jamás habías pensado. Te sorprendes. Te sorprendes mucho, hasta límites insospechados.

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