- No tengo miedo, he visto borrachos muchas veces.
- ¿Qué pinta tienen?
- No hay mucho que ver, bueno, no tanto como ellos parecen creer. ¿Cuánto es lo bastante borracho?
- Buena pregunta, ven aquí y siéntate, te diré cuanto es lo bastante borracho. Bien, lo que aquí se ha planteado es cuanto es lo bastante borracho. Y la respuesta es que depende de las células del cerebro.
- ¿Del cerebro?
- Así es. Con cada vaso de licor que tomas acabas con cientos de esas células, pero eso no importa mucho porque tenemos millones. Primero mueren las de las tristeza, así que estás sonriente. Luego mueren las del silencio y todo lo dices en voz alta, aunque no haya ninguna razón. Pero eso no importa. No importa porque después mueren las de la estupidez y hablas con inteligencia. Y, por último, las células de los recuerdos.. Esas son difíciles de matar.. "
Tan difíciles que en 20 años apenas has conseguido matar unas pocas de aquellas células que tanto daño te hacen. Me pregunto cómo fue la primera vez que llevaste un vaso lleno de alcohol a tus labios para ahogar tus mayores penas. Me pregunto cómo te sentiste al verlas flotar y me pregunto por qué volviste a ese bar de carretera una y otra vez.
Preguntas a las que jamás llegaré a encontrarle sentido ni respuesta. Sé que aunque mi cuerpo se colmase de litros y litros de licor jamás llegaré a matar las células de los recuerdos. Sé que sigo siendo la niña pequeña que se abrazaba a su hermana, encerrada en un cuarto y con la música alta, mientras los gritos continuaban. Se que aquella niña de pelos rizados y sonrisa traviesa jamás olvidará cada portazo, cada golpe, cada gesto de desprecio.
Sé que no olvidará lo triste que ha de estar su hermano sabiendo todo esto, lo mucho que lloró su madre con cada borrachera y lo que gritó su hermana por cada una de las injusticias que presenció en esta humilde casa.
Espero que te hayan llegado cada uno de los mensajes que te he mandado en cada botella que has bebido, espero que sólo sea que prefieres estar donde estás y no que mis botellas han acabado varadas en una playa lejana. Espero que algún día encuentres el camino a casa y que estés lo suficientemente sobrio como para acertar con la llave en la cerradura. Estaré esperándote, en casa...
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